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Puebla, capital | Alrededor de 18 días tardaron las autoridades en recapturar a Ernesto N., interno que se fugó el 16 de febrero del penal regional de San Pedro Cholula.
Al momento de su reaprehensión en inmediaciones de la unidad habitacional Héroes de Puebla tenía en posesión 20 bolsas de plástico con aparente metanfetamina, motivo por el que fue presentado ante el Ministerio Público del fuero común por posibles delitos contra la salud.
Estos aparentes delitos se suman a los señalamientos de robo agravado y portación de instrumento prohibido, por los que este hombre de 49 años, recién cumplidos, fue recluido el 27 de agosto de 2025 en el Centro de Reinserción Social de San Pedro Cholula.
La Secretaría de Seguridad Pública estatal informó que la captura de Ernesto N. fue resultado de un operativo conjunto con la Secretaría de Marina (SEMAR), tras labores de búsqueda e inteligencia.

FALLAS DE SEGURIDAD EN CERESO FACILITARON FUGA
La fuga de este sujeto expuso fallas de seguridad en el Centro de Reinserción Social (Cereso) Regional de San Pedro Cholula y obligó al gobierno estatal a tomar cartas en el asunto: ofreció asumir el control del penal municipal, ordenó operativos de inspección para retirar objetos prohibidos y trasladó a 30 internos considerados de alta peligrosidad hacia el penal de Tepexi de Rodríguez, con el fin de reducir el hacinamiento que supera en tres veces la capacidad del centro penitenciario.
Hace dos semanas, el titular de la Secretaría de Seguridad Pública del estado de Puebla, Francisco Sánchez, anunció que el gobierno estatal estaba dispuesto a asumir la administración no solo de este Cereso, sino de los 11 penales municipales del estado. “No podemos permitir que situaciones como esta se repitan”, señaló en conferencia tras el incidente.
El pasado 19 de febrero se realizó un cateo exhaustivo al interior del penal, donde se aseguraron celulares, presuntas drogas y otros objetos prohibidos. Al día siguiente, el 20 de febrero, se ejecutó el traslado de 30 reclusos de alta peligrosidad al centro penitenciario de Tepexi de Rodríguez en un operativo de alto impacto con apoyo aéreo y terrestre.
El Cereso de Cholula con capacidad para 155 internos albergaba más de 450 personas privadas de la libertad, lo que generaba condiciones de hacinamiento extremo y riesgo constante.
PENAL DE CHOLULA, RIESGO LATENTE
El penal está asentado en pleno centro de San Pedro Cholula, a solo tres calles del zócalo, en un inmueble del siglo XIX que originalmente funcionaba como hospital. Su cercanía con escuelas, viviendas y zonas turísticas representa un riesgo latente para la población civil.
Las autoridades, no solo las actuales, han prometido reubicarlo desde hace más de una década. En 2011, el ayuntamiento de entonces aseguró que “debía ser este mismo año”, tras la fuga de 11 reos por un boquete abierto cerca del Centro Escolar Miguel Alemán.
Y en enero de 2025, el gobernador Alejandro Armenta Mier y la presidenta municipal Tonantzin Fernández anunciaron que los trabajos para sacar el penal del centro de la ciudad comenzarían a finales de ese año o en 2026, hacia terrenos de los alrededores del cerro Zapotecas o en la junta auxiliar de San Francisco Cuapa. Incluso se habló de concluir la reubicación en 2027. A la fecha, nada se ha concretado y el penal sigue en el mismo sitio.